Si bien es cierto que la historia vuelve a repetirse – como dice el tango-, hay historias que son irrepetibles y únicas, como ésta del Centro Ecuestre San Pedro, A. C., que tantas peripecias enfrentó en su peregrinar hasta encontrar un terreno propio y llegar al lugar privilegiado que hoy ocupa, con sus buenas instalaciones, sus caballerizas, sus instructores y sus hábiles caballerangos.

Un buen día, David Garza Laguera y Héctor Santos Santos decidieron adquirir un terreno para formar lo que ahora constituye el Centro Ecuestre San Pedro. Esto fue en el año 1971, aunque no fue constituido formalmente hasta el día 4 de junio de 1975.

Los señores David Garza Laguera, Guillermo Zambrano Lozano, Héctor V. Santos Santos, Federico Velazco Razo, Belizario J. Rodríguez Morales, Héctor Rangel Domene, Víctor E. Canavati Fraige, Francoise R. Rodriguez (Chuti), Raúl Emilio Marcos Canavati, y Roberto Luis Zambrano Villarreal, adoptando el nombre de Centro Ecuestre San Pedro, Asociación Civil.

El CESPAC empezó con buenos entrenadores, algunos de ellos los había dejado el general Mariles, y otro de sus grandes entrenadores fue Francois R. Rodríguez (Chuti), quien había estudiado en " St. Joseph School" de Laredo, Texas. Ahí conoció a Eugenio y Alejandro Garza Laguera, Javier Garza

Sepúlveda, Javier Sada y Manuel Fernández Garza, entre otros. En Texas tuvo Chuti la oportunidad de pertenecer al regimiento de caballería cuando en 1941 entró a estudiar en la "Pikcock Military Academy, The West Point of Texas" junto al Woodlawn Lake, en la ciudad de San Antonio, Texas. Chuti fue el primer mexicano nombrado Comandante de Caballería y Comandante de toda la escuela. A su regreso a Monterrey en 1943, adquirió del general Bonifacio Salinas Leal su primer caballo de salto, que llevaba el nombre de Coral. Chuti a representado con mucho orgullo a Nuevo León, a México y al CESPAC en innumerables competencias estatales, regionales, nacionales e internacionales de equitación, donde ha figurado como jinete, entrenador, juez de pista y de paddock, y se le conoce como socio fundador y honorario del CESPAC y de otros clubes y asociaciones. En su honor se han organizado concursos y una pista del CESPAC lleva su nombre. Su nombre permanece inscrito en el Salón de la Fama del Museo de Monterrey, como un reconocimiento al deporte y a su persona.